Antes:
Sientes esa sensación que llena todo tu cuerpo y no consigue que te pares quieta, que un montón de pensamientos ronden tu mente cuando solo tienes que pensar en una sola cosa, caminas nerviosa, subes y bajas las escaleras, te miras al espejo, te peinas por decimocuarta vez, sonríes al espejo, miras la hora, quedan 5 minutos, miras la hora de nuevo y aún siguen quedando 5 minutos, no hace ni unos segundos que has mirado el reloj pero estas nerviosa... Caminas por el escenario, el telón está bajado y oyes a la gente al otro lado, no oyes nada concreto solo un montón de cuchicheos "han abierto el primer piso de palcos" dice una voz cerca de ti, te pones aún más nerviosa, suena el primer ring, cada vez queda menos te sientas y respiras hondo, intentas calmarte, no es la pimera vez que lo haces, pero siempre estás igual. Respiras hondo, suena el mismo timbre, está vez dos veces la misma voz de antes dice "el segundo palco también", tu corazón se pone a mil, suspiras, ahí están todos, tus padres, tu abuela, tus amigos, tu hermano, tus primos, compañeros de clase, gente que ni si quiera conoces y oh, sí, también está tu vecino del quinto. Abrazas a todo tu grupo en el escenario, todos juntos sois una piña saltáis y gritáis: "¡Mierda, mierda, mierda, mierda". El mismo timbre de antes vuelve a sonar, esta vez 3 veces, se apagan las luces, la gente murmura, se sube el telón, se hace el silencia una luz ilumina la escena, todo va a empezar y ahora, justo ahora respiras hondo y te sientes tan relajada como si estuvieses echada en tu cama después de comer. La sensación de tranquilidad era algo inimaginable para ti y ahora sonríes y miras como tus compañeros hacen lo que tu harás un par de escenas más tarde, sonríes y sabes que como siempre, como de costumbre, todo va a ir bien.
Durante:
Cuando estás sobre el escenario sientes todo mil veces más de lo normal, sienes cualquier ruido que suena entre el público, sientes a tus compañeros hablando "entre bambalinas" sientes tu respiración y el latir de tu corazón como si fuese el sonido ambiente. Todo empieza, tu hablas te mueves, los que están contigo hacen lo mismo y justo ahí te conviertes en otra persona, las palabras salen solas de tu boca, los gestos son la cosa más natural del mundo, no eres tu, eres tu personaje, si tu personaje se enfada sientes esa ira, si tu personaje está triste se te llenan los ojos de lágrimas, si tu personaje tiene miedo tiemblas, eres otro y sientes una sensación que no es comparable a ninguna otra. Si el público se ríe cuando sueltas algún chiste o pasa una situación graciosa en escena te reconfortas, ante el silencio del público te sientes bien, sabes que tienes su atención y tienes que dar lo mejor de ti, disfrutar y hacer que ellos disfruten.
Después:
Y todo se acaba, todo tiene su fin, ya no eres ese personaje, eres tu, saludas al público sonriendo, aplauden, has hecho algo que les ha gustado, les ha hecho reír, o pensar, o llorar, o sentirte como tu te sientes, les has hecho vivir una nueva experiencia, esa sensación te llena por dentro y te sientes completamente realizada ante sus aplausos, ya todo te da igual en ese preciso instante incluso abrazarías a tu peor enemigo si estuviese ante ti... aguantas las lágrimas que de camino a tu camerino intentas disimular como buenamente puedes...
Magia, eso es pura magia. Nunca has experimentado mejor sensación, nunca has tenido tal privilegio y nunca encontrarás nada que se parezca a ello, por lo tanto nunca dejes de hacer lo que te llena, algún día te lo agradecerás a ti misma.
