Desperté no sé por qué en ese momento pero desperté, miré la hora en el móvil: las cinco de la mañana "joder", pensé,maldito insomnio, creí que hoy por fin había conseguido dormir algo, peor no, no fue ni una hora la que me pasé "soñando" en esa cama. Miré a la derecha y ahí estaba el, dormido como un tronco, como siempre, y roncaba vaya que si roncaba, era espantoso, nunca me había gustado dormir sola pero él a veces me amargaba. Cogí una manta y me fui al salón, me hice un café y me eché en el sofá a ver la tele. Mierda, no había más que mierda a esas horas, tarot, telebasura, programas de llama y gana, la teletienda, incluso algo de porno barato... Me decidí por el tarot, quizás podría reírme un poco viendo como estafan a un montón de gente que tiene una vida peor que la mía, o eso solía imaginar. Cansada de las historias de los demás decidí llamar, supongo que nunca está de más saber hasta que punto es mentira todo eso que dicen. No esperaba ni que me lo cogieran, tras varios minutos de espera sentí un "hola" en el teléfono que unos segundos después sonó en el televisor, así que bajé el volumen y contesté a la llamada.
-Hola.
-¿Cómo es tu nombre?
-Daniela.
Resoplé.
-Daniela... Quizás si no tomases tanto café tu insomnio disminuiría.
Me quedé helada mirando la taza que sostenía en mi mano izquierda.
-¿Qué quieres? - Dijo aquel hombre de forma casi inmediata- Amor, dinero, trabajo...
-En general- dije ya con algo de intriga - ¿Qué ves?
-Un chico, veo un chico fantástico que no te dará ningún problema - reí pensando que se equivocaba, claro que me da problemas, ronca, pero claro, eso era una tontería al fin y al cabo - y no cielo -siguió- ella no va a volver, aprovecha cada momento a su lado si aún tienes tiempo...
-Ella... -dije con la voz temblorosa, mi hermana estaba enferma desde hace ya unos meses, pero era imposible que él lo supiera - ¿Quién es ella?
-Lo sabes cielo, lo sabes de sobra - continúo - no hablaré más del tema, sé que no quieres, quieres dormir pero no puedes olvidarlo, no sabes... Pero después de la tormenta siempre llega la calma y tu calma será maravillosa emprenderás una nueva vida...
Colgué. Tenía miedo y los ojos llorosos. Colgué y apagué la televisión, dejando la taza de café que tenía en la mano sobre la mesa y acurrucándome en el sofá bien tapada. Sentí unos pasos viniendo al salón por el pasillo, era él, me hice la dormida. Entró y me besó en la mejilla y me susurró algo que no acabé de comprender, dio un sorbo al que era mi café y encendió la tele.
-Esperemos que nuestra compañera Daniela esté bien - dijo aquel adivino que segundo antes estaba viendo - y que cuide mucho a ese chico de ojos verdes.
-Coño - dijo mi chico - ni que hablara de nosotros dos.
Me miró cuando lo dijo, porque sabía que en verdad no estaba dormida, se echó en el otro sofá mientras cambiaba de canal para buscar algo interesante, pero encontró lo mismo que yo... Un montón de telebasura.
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